lunes, 29 de junio de 2015

EL NIÑO QUE QUISO LLAMARSE PAUL NEWMAN de Rafael R. Costa

NIÑO QUE QUISO LLAMARSE PAUL NEWMAN de Rafael R. Costa

NO SE NOMBRA LO QUE NO EXISTE

“Para los egipcios, existían solamente las cosas nombradas, y para los griegos había apenas cinco colores, porque eran los únicos que tenían nombre”.
La creación a través de las palabras es un acto mágico, y el protagonista  de esta novela es un gran mago.
Cuando uno nace, cómo habrían de llamarte, nombrarte, mandarte cartas y acaso amarte si careces de nombre. No es saludable vivir en el anonimato. Había que buscarse un nombre e inventar una existencia y una vida. El protagonista de esta exquisita novela ha elegido de entre todos, el nombre de Paul Newman.

— ¿Qué cómo te llamaban, papá?
— A mí no me llamaban, hijo.
— ¿Nadie?

NIÑO QUE QUISO LLAMARSE PAUL NEWMAN de Rafael R. Costa

El niño que quiso llamarse Paul Newman es una novela bien urdida que libera magia por todos los rincones y se asienta en una gran sensibilidad que atrapará al lector.
El protagonista es un alma debilitada por el alcohol y los acontecimientos que se apoya en los recuerdos de una infancia de felicidad y padecimiento, una debilidad de la que no conseguirá librarse, olvidar tampoco puede. El autor nos guiará por un viaje sin retorno a una infancia sorprendente, casi secreta, a veces cruel.

“Afortunadamente, la infancia es la primera época que pasa y sólo perdura después hecha jirones en la memoria, desgastándose como el metal barato, pudriéndose como lo hace el vino derramado en las cloacas, confundiéndose con lo que nunca existió”.


Rafael R. Costa posee una desbordante imaginación, y en esta ocasión nos presenta a un hombre al que desnuda en cuerpo y alma hasta conseguir que nos adentremos en los recuerdos de su niñez cada vez más asiduamente, hasta parecer que incluso se desvanece y nos confunde. Un personaje humano, visionario, inquietante, pero con una inocencia como la de un niño que no está convencido de que pueda cambiar la realidad mientras vaga por las habitaciones de su casa y se asoma a sus recuerdos y a su propia alma a través de la ventana del ordenador, en donde escribe y va borrando las vivencias de su infancia, con un lenguaje poéticamente correcto, buscando su autenticidad y veracidad. Tiene el arduo trabajo de buscarse a sí mismo mientras suena nostálgica y desde el exilio el Nabucco de Verdi.

“Y mi mujer y mi hijo no eran mi familia. No lo sentía. Me encontraba tan solo en mi  propia casa como fuera de ella, y el viejo ordenador era el único consuelo…”.

Los personajes principales de esta novela son en apariencia creíbles pero algunos no tienen nombre: la mujer, el pequeño traidor (hijo) y el falso Paul Newman, con la excepción de la abuela María, persona de prodigiosa humanidad y ternura que conservará la clave de todas las respuestas, una persona inolvidable que se agiganta a medida que avanza la novela.



No sabremos si la infancia fue real, si su existencia adulta es real, si la historia fue contada, o escrita, o borrada, si sucedió o no ocurrió nunca, pero lo que sí es cierto es que para el lector será una historia difícil de olvidar. 

Gracias Rafael R. Costa por esta novela sutil y delicada, porque nos muestra con una naturalidad expresiva y mágica cómo con el paso del tiempo descubrimos el mundo conforme vamos creciendo, y lo más útil, el conflicto entre lo que fuimos y lo que somos.


 En resumen, es un libro delicioso sobre un hombre que escribe su infancia, recuerda lo que escribe, piensa sobre lo que escribe y luego lo borra todo. Hay dos historias, la historia del hombre que escribe, y la de lo que escribe. Y por supuesto, el lector leerá un solo libro pero como si fueran dos libros porque nada más se apaga uno se enciende el otro. Ambos son bellísimos, llenos de vivos y de muertos, con una naturalidad infantil y madura. El narrador es a la vez protagonista de ambas historias, lo que le concede una responsabilidad asombrosa y nosotros solo tenemos que sentarnos para disfrutar de las increíbles hazañas. Pero cual es más creíble, más lúcida. Incluso al finalizar la novela habrá que seguir investigando.

Este libro ganó El Premio Onuba de Novela 2005




Melodía…

                              

Libros a la deriva…

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2 comentarios:

  1. Me gusta como describes lo que te gusta Tus palabras siempre intensamente perfectas

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    1. Muchas gracias, amiga.Estaba estudiando la manera de decirte que eres inolvidable!!

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