domingo, 29 de enero de 2017

LIEBRES DE SONORA de Rafael R. Costa

LIEBRES DE SONORA de Rafael. R. Costa

Comienza de manera inmejorable, pulcra y emotiva. El nacimiento y defunción de un bebé recién nacido como puente a la realidad de personas atadas a otras personas que alimentarán toda la historia.
La existencia del silencio reparador de las primeras escenas invoca la presencia del lector, porque la soledad comienza a herir, y hacernos partícipes de un recuerdo personal plagado de tristeza que se hará presente a la largo de la novela, nos hará recordar lo injusto del destino.


“El silencio resultaba espeso, casi absoluto, podían oírse las pisadas del hombre con la niña en brazos, pero nada más.

—“Te he puesto un nombre, hija mía, y un apellido: Saldaña, para que no te encuentres sola. Y quiero que sepas que yo también me he muerto un poquito”.

LIEBRES DE SONORA de Rafael. R. Costa


Rafael R. Costa sitúa la acción entre España y Portugal sin concretar en el espacio, como si Sonora fuese un lugar casi secreto, con su propio sentido y coherencia, con unos límites tan abiertos que parece más vivo, más real. La relación de los personajes con este entorno, su flora, sus casas, su meteorología, están descritas con imágenes tan poderosas que repercuten no sólo en la acción, sino en el lector, convirtiéndose en  unos momentos imborrables y llenos de honestidad. Entras y comienzas a formar parte de la historia aunque no tenga nada que ver contigo ni con nadie.


Liebres de Sonora es una novela íntima y minuciosa del ser humano, cuyos personajes tienen autonomía y donde coexisten las historias, el intimismo y el realismo mágico tan característico de este escritor. En Sonora sucederá todo lo inimaginable: la tristeza, la candidez, el amor y el desamor, la felicidad del nacimiento, el dolor y la muerte.
No es necesaria la narración porque el perfil humano de los personajes son los que dirigen el relato con sus inquietudes y sentimientos a flor de piel, tanto los personajes fuertes como los desvalidos, los poseedores y los despojados, los señores y los humildes. Pero todos ellos tan escurridizos como las liebres, que parecen que estén vivos y quieran conservar el carácter privado de sus vidas, su dolor y sus certezas. No quieren cambiar y que el lector no se acerque a sus vidas como un redentor, es su territorio, su propia historia y su hegemonía.

“La presencia de Fausto, en cualquier parte y a cualquier hora, siempre estaba llena de otras presencias, parecía que a él no le perteneciera solamente un cuerpo, un espacio, porque aquel hombre acumulaba a su alrededor desde polvo suspendido en los rayos de luz hasta el magnetismo que puede generar todo lo que existe”.


Aquí y ahora sólo puede significar una lectura convincente con escenas escalofriantes, y otras en donde nos detalla una vida rutinaria con escenas dramáticas y tan duras que fluyen y conmueven sin importar los hechos, sino lo que siente el personaje: las escenas del cementerio, las jóvenes bonitas, los amantes enamorados, beber y comer los hígados de las liebres, y el gran número de madres que complica las cosas, las hermanas(Encinasola) y los hermanos(Saldaña), el sufrimiento y la resignación con esa especie de solidaridad fraternal más o menos consciente que nos descubre el autor hasta el final de la novela, como si fuera un niño.


No falta la elegancia en las descripciones y escenarios que acentúa el carácter de tan hermosas vidas. Nosotros, los lectores, no podemos sino sucumbir a la meditación y seguir leyendo entregados de manera egoísta a su necesaria supervivencia con optimismo y compasión.
Rafael R. Costa nos muestra una novela de realismo puro, cómplice, con personajes auténticos perfectamente caracterizados, que despiertan la sensibilidad a través de diálogos elementales con un alto grado de calidad humana que invitan al lector a la comprensión y la ternura.



LIEBRES DE SONORA de Rafael. R. Costa
Imagen realizada por Rafael R. Costa

Gracias Rafael R. Costa, por esta novela realista, inmortal, con perfecto equilibrio que empuja a querer seguir leyendo aún después de haberla terminado. Y aunque no parezca que tenga sentido, si el primer capítulo comienza con la muerte de un niño, el último capítulo será imposible de olvidar.
Es fácil emocionarse. Hemos asistido a una gran obra maestra.


Arte: Acuarelas de Steve Hank

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2 comentarios:

  1. Muchísimas gracias. Los personajes no se sentirian vivos si los lectores no estuvierais ahí.
    Siempre tan minuciosos tus comentarios.

    Rafael

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  2. Gracias, Rafael!! La buena literatura es mi debilidad,y sospecho que de no haber encontrado esta obra de arte, los personajes seguirían viviendo conscientes de su enorme potencial humano. Gracias por escribir.

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